
En Agosto de 1977, y después de una vida llena de excesos, adicciones y más de 25 años en la consideración más elevada y elitista del mundo del Jazz, Bill Evans entraría a los estudios Capitol en Hollywood con 2 músicos hechos a su exacta medida. Eddie Gomez en contrabajo y Eliot Zigmund en bateria.
A mi entender, el mejor trío que armó Evans desde aquel famoso con Scott LaFaro y Paul Motian de principios de los 60's. Con este inventó una nueva forma de tocar los standards y constituyó una escuela estilística a la que muy pocos pudieron resistirse a imitar. El pianista se transformó en el referente más importante del piano por más de una larga década.
La comunicación en You Must Believe in Spring es tan perfecta entre los 3 miembros del grupo, que la perfección parece natural e intuitiva y da la sensación de estar presenciando un milagro de la creación.
Sutileza en estado puro, tiempos rubateados, crescendos, diminuendos, tiempos medios y lentos, todo en perfecto equilibrio y con un buen gusto que excede la excelencia.
Su música te remite a paisajes tan volados y surrealistas como su magnífico arte de tapa. Cinco estrellas sin dudas para uno de los 5 pianistas más grandes de todos los tiempos en el Jazz.
You Must Believe in Spring, grabado a solo 3 años del final de su carrera sigue representando la magnitud de un artista único, creador de su propio estilo y generador de multitud de adoradores, como pocos han tenido.
A mi entender, el disco más exquisito y sofisticado de su carrera, una auténtica obra maestra del Jazz. Gracias Bill
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